miércoles, 15 de abril de 2015

Arqueología del agua en Salamanca, Guanajuato: El atracadero de las Canoas.

   Cuando se fundó la villa de Salamanca el evento ocurrió en la orilla norte del río Grande que viene de Toluca, como se conocía entonces al Lerma; el río fue siempre la frontera, el límite debido a su caudal, que era grande en aquellos tiempos de abundancia de agua. Con las lluvias de verano, ese caudal crecía aun más, dificultando siempre el cruce hacia la parte sur.

  Ya desde antes, (din di'nantes, como se decía en los ranchos), el río marcaba una frontera, la de los pueblos purépecha (conocidos como tarascos) al sur, y los guamares, (conocidos como chichimecas) al norte. Un poco más al este, por los rumbos de la Sierra de los Agustinos, se encontraban los límites con el pueblo ñhañhú (conocidos como otomís).

   Al estudiar los libros del Archivo Parroquial de Salamanca, notamos que a lo largo del siglo XVII y buena parte del XVIII, las referencias de la ubicación de algunos ranchos y haciendas del partido de Salamanca eran de acuerdo al cause del río, marcando esa diferencia como: "de esta banda" cuando la ubicación se trataba al norte, y "de la otra banda", cuando era hacia el sur. Con esto lo que comprobamos es que el río seguía siendo un límite y un importantísimo punto de referencia.

   Comenzado el siglo XIX Salamanca fue escenario de montones de enfrentamientos, aquí no hubo paz a lo largo de los once años que duró la guerra de Independencia. A mediados del siglo se veía la necesidad de un puente que cruzara el Lerma, pero no se construiría hasta la cuarta década del siglo XX. El mismo Maximiliano, en su visita a la villa en agosto de 1864 entendió claramente esa necesidad, el problema era uno: no había fondos suficientes para la construcción de un puente.

   Es por eso que ahora, en esta primavera que entramos ya a la temporada de estío, vemos que el Lerma ha bajado mucho su caudal y aparecen una vez más los vestigios de lo que era el atracadero de las canoas que funcionaron a lo largo del siglo XIX y aun más adelante, en el siglo XX, hasta no ser construido el Puente del Molinito en 1934. Las imágenes que hoy comparto contigo nos dejan ver eso que catalogo como vestigios arqueológicos, pues tal vez tienen ya su buen siglo de haberse construido. Se localizan en "la otra banda" a la altura de la calle Río Lerma. La imagen que ves la tomé "de esta banda del río".



  Ahora sí, estamos en la "otra banda del río".



   Bien podemos titular a esta toma antes y después, pues se ven, con claridad, el atracadero y al fondo El  Puente del Molinito.




  Y así era, en tiempos de "tío Filito" el cruce del Lerma .

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