sábado, 16 de noviembre de 2013

1864: Preparativos para la visita de Maximiliano I a la Villa de Salamanca.

  La noticia ya se conocía en Salamanca, Maximiliano de Habsburgo había aceptado el trono del Imperio Mexicano, zarparía de Trieste, en Italia, (que era posesión austriaca) a bordo del buque Novara el día 14 de abril de 1864 para una larga travesía de 44 días por el Atlántico para llegar el 28 de mayo al puerto de Veracruz. El desembarque no fue posible de inmediato pues las condiciones atmosféricas no lo permitieron. Debió haber sido impactante encontrarse ya en "su Imperio" con un clima que, seguramente llegaba ya a los 40 grados y una elevadísima humedad.

  Poniendo atención a las fechas vemos que el Novara zarpó el 14 de abril, y, en Salamanca, un día antes, el 13 de abril de 1864, el cura Luis Saavedra designaba a los distintos sectores de la sociedad para organizar los comités respectivos para la fiesta que se organizaría una vez que se supiera, de buena fuente, que el Emperador había llegado a México. Vemos que el cura da ordenes, incluso al Sub-Prefecto que era quien encabezaba en ese momento el ayuntamiento. Habrá que recordar que él formó, en algunas ocasiones, parte del Congreso del Estado, como diputado, no solo por Salamanca, sino por otras municipalidades también. Además era él un empleador considerable, dado que era el propietario de la afamada Fábrica de Porcelana. En resumen, era él una de las personas más poderosas de la zona y, además, partidario de los Conservadores.

Programa para celebrar la noticia del arribo de SS. MM. a Méjico presentado por la comisión respectiva al Sr. Sub-Pefecto de esta Villa:

1er.- Luego de que llegue a esta Villa la noticia oficial del arrivo de S.M.Y. a Méjico se comunicará al público por medio de un repique general y salva de cohetes.


2do.- En el mismo día el Sr. Sub-Prefecto publicará un bando previniendo a los vecinos de la población, para el día siguiente amanezcan las calles barridas y regadas, y todos los frentes de las casas adornados con cortinas y gallardetes o de la manera más cómoda para los que no tuvieran dichos adornos.


3ro.- En ese día concurrirán las autoridades civiles y militares, a la hora acostumbrada, a la Yglesia parroquial donde se cantará un Te Deum y misa solemne en acción de gracias al Todo Poderoso.


4to.- En la noche se iluminarán las calles: en la plaza del Mercado hará Serenata y fuegos artificiales, concluyendo todo a las once de la noche con repique y salvas.


5to.- Con la debida anticipación tendrá el Sr. Sub-Prefecto impresa una alocución para el público, en cuyos conceptos se hay manifiesto el motivo del regocijo público, y cuyos ejemplares  se fijarán en los lugares públicos y se harán circular para el necesario conocimiento de toda clase de personas.

Salamanca, Abril 13 de 1864.
La Comisión
Luis Saavedra, Tomás Ojeda.

  Es así como, el Emperador y Emperatriz de México llegan a Veracruz, catorce días les tomó llegar a México, al principio en tren, hasta Paso del Macho, aquel emblemático lugar en el que, de acuerdo a la leyenda, poco antes de que pasaran los Emperadores por allí, Patricio Valencia había descubierto el tesoro que sería el inicio de su fortuna, misma que luego acrecentaría Eusebio González. Era ese lugar el final del único tramo de ferrocarril existente en la época, el recorrido seguiría por carruaje, la primera escala: La Hacienda de la Soledad, sitio en el que, apenas 3 años antes, se había firmado el tratado que, en buena medida daría inicio a la invasión francesa.

  Existe otro documento en el Archivo Histórico Municipal de Salamanca que anticipa la llegada el Emperador a Salamanca. El documento me crea una duda pues, está fechado en 1866. Hasta donde tengo conocimiento hubo solamente una visita a la población, la cual se verificó en agosto de 1864. La duda se acrecenta al ver no sólo el año, sino el mes y día: 21 de abril, esto significa que desde la emisión del documento anterior han pasado tan solo 8 días y ahora se plantea ya la visita, no solo la llegada a México, sino la visita a Salamanca de Maximiliano I. Quizá fue este un error de dedo que, por la premura y la emoción del acontecimiento, el cura Saavedra tuvo. Entonces, ¿se planeó la visita a Guanajuato, pasando por Salamanca, desde la fragata Novara? La duda me queda.

Programa para la recepción de SS. MM. Ymperiales formado por una comisión del Y. ayuntamiento.

1º.- Los Alcaldes ausiliares de Nativitas, San Juan de la presa, Baltierrilla y Mejicanos, ausiliados de sus respectivos pueblos, adornarán con arcos y gallardetes el tramo de camino que hay desde el Molino de Sarabia hasta Nativitas.

2º.- Habrá tres comisiones que saldrán en carruage a felicitar a SS. MM. hasta el Molino: una por parte del Ayuntamiento y de la población, otra de Sritas. para felicitar a S.M. la Emperatriz y otra que represente al V. Clero de este Curato.

3º.- Otra comisión para que se haga cargo del adorno y compostura de la casa donde se han de alojar SS. MM. Esta podrán formarla D. Eduardo Partida, D. Secundino Ochoa y D. Juan Pérez ausiliados de las personas que ellos designen.

4º.- El Alcalde Municipal publicará un bando a su debido tiempo para ordenar en él, el aseo adorno e iluminación de cayes con las demás prevenciones que juzguen oportunas.

5º.- Según el fondo que se colecte para gastos de la recepción, así mismo la distribuirá la comisión encargada de adornar la casa donde se alojarán SS. MM. en la comida, refresco, música y fuegos artificiales.

6º.- El adorno de la Parroquia y acción de gracias pertenece al Párroco.

7º.- Para la retirada de SS. MM. los ausiliares de S. Antonio, Sor. de Roque, S. Juan y S. Pedro además asociados de D. Pedro Navarro, adornarán hasta la Charca.

Salamanca, Abril 21 de 1866.
Tomás Ojeda, Luis Saavedra, Antonio Martínez.

  Esta parte del documento, en donde aparece la firma del cura Saavedra, vemos claramente la fecha, 1866, seguiré pensando que esto fue un mero error de dedo y que se refiere al 21 de abril de 1864. Vemos que todas las comunidades fueron incluidas para los festejos de recepción del Emperador y, claro, repartida entre ellos los gastos. Bien me puedo imaginar los adornos colocados en la Parroquia Antigua, sitio en donde se ofreció esa acción de gracias solo que, debido a que el Emperador llegó indispuesto, los eventos fueron suspendidos ese jueves 25 de agosto de 1864; casualidades de la vida, el día anterior fue festivo para la villa de Salamanca pues era la de San Bartolomé, santo patrono de la población, seguramente el cura Saavedra aprovechó la fecha para enlazar los adornos (y los gastos) del templo para dejarlo impecable, tanto para el Santo Patrono, como para Su Majestad..

  Sin adelantarnos a lo que sería la visita de Maximiliano I a Salamanca, veamos otro documento, se trata del Bando emitido por el entonces alcalde, usaba el título, de acuerdo a la costumbre, de Sub-Prefecto Municipal, el coronel Mariano Pacheco.

El Subprefecto Municipal Coronel Mariano Pacheco
A sus compatriotas.
¡Viva el Emperador Macsimiliano primero!

  Compatriotas: El día 11 de julio de 1863, se dio lectura pública al hermoso dictamen de la comisión de notables de la Capital de México y en el cual se designó la persona del Archiduque de Austria Fernando Macsimiliano para Emperador de México poco después, sale del país una comisión encargada de presentar a S.A.R. la acta de los notables un dictamen de la comisión  y la oferta del trono imperial Mejicano, diez meses han transcurrido desde este acontecimiento notable dirigido por la Divina Providencia que vela sobre la conservación de las sociedades y han sido diez meses de incertidumbre penosa para los buenos mejicanos que dicen de corazón y buena fe la regeneración de su patria gastada por la guerra de partidos durante medio siglo; diez meses de esperanza y desconsuelo que nos han obligado a fijar con inquietud nuestras moradas más allá del Atlántico. Pero el quince de abril del presente año vino a descorrernos el velo completamente y a fijar nuestras esperanzas; pues en ese día que la historia escribirá en caracteres de oro S.M.Y. aceptó oficilamente el trono de Méjico en los salones del palacio de Miramar; la voz de mejicanos afortunados saludó por primera vez a su legítimo soberano. El Imperio Mejicano es ya un hecho que pertenece a la jurisdicción de la historia: después de esta noticia y del embarque de SS. MM. aun teníamos temores por la inconstancia de los mares; pero el día 28 del pasado la plaza del Puerto de Veracruz y el Castillo de Ulúa saludaron a los buques que traían a SS. MM. llegados felizmente a nuestras abrigadas costas desde Veracruz hasta la Capital del Imperio SS. MM. han recibido pruebas más palpantes del amor y adhesión de los mejicanos: el Emperador Macsimiliano 1º se haya en Méjico y desde ayi va a regir los destinos de nuestra patria: la Divina Providencia dirige al Emperador y concluye la obra que ha comenzado.

Viva nuestro Augusto Emperador y su digna esposa Ma. Carlota de Austria! ¡Viva el magnánimo Napoleón III!, Viva el Imperio Azteca!

Salamanca, Junio 19 de 1864.

  Lo que escribe el cura Saavedra nos dice de algo que ocurría en todas las poblaciones por las que pasaba la comitiva imperial, pero no nos dice lo que estaba ocurriendo en el país. Por un lado estaba y a la presencia del gobierno de Maximiliano impuesto por los franceses que tenía el control de buena parte del país, sin embargo los liberales seguían su movimiento de resistencia. A esto debemos aunar una mala temporada agrícola y bajas cosechas, principalmente de maíz. Al respecto Amarcois escribe:

  "El Emperador, con objeto de evitar que los pueblos hiciesen gastos para recibirle, cuando su objeto era poner remedio a las necesidades que en aquellos momentos sufría la clase pobre por la extrema escasez de maíz, hizo que se pasase una circular a los prefectos políticos, ordenándoles que nada se gastase para recibirle..." (1)

  Esto de poco valió pues en lugares, como Celaya, los recibimientos fueron igual de grandes, incluso se levantaron un par de arcos triunfales como el que vemos en el dibujo. Quizá el hombre más rico de entonces y partidario de los conservadores y del Segundo Imperio, el industrial, Eusebio González, lo costeó.

  En esta fotografía reciente vemos la esquina sur oriente de las calles Hidalgo y Zaragoza, lugar en donde se encontraba, ocupando un cuarto de manzana, la casa del cura Saavedra que fue la asignada para hospedar al emperador. De ella no queda nada en absoluto. Era de fachada sobria, neoclásica, teniendo como acceso la calle de Las Flores (Zaragoza) y como adorno un frontón sostenido por dos columnas al más puro estilo clásico, dicen que era diseño de Francisco Eduardo Tresguerras.

  Una de las razones por las cuales Maximiliano había conquistado a los mexicanos que le iban conociendo cuando hacía apariciones públicas, amén de su atractiva figura, era la sencillez en trato, cosa que contrastaba con la rigidez de su esposa, pero, en ese momento se tenía muy fresco el recuerdo de la proclamación de la Ley de Desamortización con las que la Iglesia perdió todas sus propiedades y la gente estaba temerosa de que les fuera prohibido el culto de la religión católica; algunos de los templos se habían vendido a la iglesia Protestante, y en medio de este caos de ideas sucedió que:

  "Uno de esos actos religiosos que llamaron gratamente la atención del público de la capital, fue el haber bajado del carruaje Maximilino y su esposa al encontrarse el día 3 de agosto, en la calle de Plateros, con el Divinísimo, y poniéndose de rodillas, haber permanecido así hasta que pasó. Todos los periódicos ensalzaron ese acto religioso..." (2)

  Esta fotografía fue tomada al comenzar el siglo XX, vemos la calidad de construcciones que había en la zona centro, todas armónicas, como lo era el estilo de la época. De esto sobrevive muy poco, quizá solamente la casa de la esquina sur poniente, esa que vemos del lado derecho. A la Izquierda se ve parte de la casa en que se alojó Maximiliano I. Esta calle se llamaba de Las Flores, al fondo, aparece claramente el templo de San Agustín.

  Pero, ¿qué pasaba en la Capital del Imperio? el programa de los Emperadores era salir rumbo a Guanajuato siendo la escala final el pueblo de Dolores, para estar presente el 16 de Septiembre y hacer un reconocimiento al Padre de la Patria.

  "Para evitar que su separación de la capital se paralizasen los negocios importantes del gobierno, dejó encargada de ella a la Emperatriz Carlota, cuya capacidad era notable, con los ministros, estableciendo además un sistema de correos que le tuviese al corriente de lo que pasaba en la capital, y le permitiera el despacho de los asuntos graves..." (3)

  La comitiva se alistaba para salir el día 10 de agosto, luego de asistir a los desposorios de Guadalupe Almonte, quizá nieta, o bisnieta de José María Morelos y sobrina de Juan Nepomuceno Almonte, uno de los principales promotores del Segundo Imperio. Ocho días les llevó pasar por Naucalpan, Tepeji del Río y San Juan del Río, a Querétaro llegó el 18, pasaron 6 días allí, el 23, luego de pasar por Apaseo, siguieron a Celaya en donde fue la pernocta, al día siguiente continuarían a Salamanca...

Fuentes:

1.- Zamacois, Niceto de. Historia general de Méjico, desde sus tiempos más remotos hasta nuestros días. Tomo XVII. J.F. Parres y Compañía Editores. México, 1881. p. 446

2.- ibid. p.447

3.- ibid p.449

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