lunes, 18 de febrero de 2013

1765: Una descripción de la Parroquia Antigua de Salamanca.

    Tú y yo y todos los salmantinos hemos pasado cientos de veces frente a la Parroquia Antigua y no le ponemos mayor atención. La hemos visto una y otra vez, por dentro y por fuera y no acabamos de asimilar aun todo lo que ella encierra, especialmente en el aspecto histórico que data del siglo XVII, pues es 1690 el año que se marca como la inauguración de este espléndido edificio (1). Se dice que entre 1603, año de la fundación de la villa y 1690, la Parroquia de Salamanca tuvo como sede el templo de Santa María de  Nativitas, tiempo que se llevó la construcción del edificio de estilo churrigueresco o estípite que estamos viendo en la foto. 

    Encuentro en una pequeña biblioteca municipal, en Tlalpujahua, Michoacán, para ser exactos; un interesantísimo libro en el que se transcribe un documento emitido el 19 de agosto de 1765 en donde el cura de la villa de Salamanca, el bachiller Pedro José Fernández de Agreda da fe al Obispo de Michoacán, don Pedro Anselmo Sánchez de Tagle, en el que hace una descripción de lo que era, en ese momento, hace ya casi dos siglos y medio, la Parroquia de la villa de Salamanca, esa que conocemos con el nombre de Parroquia Antigua, a continuación transcribo esa descripción:

    "La iglesia parroquial de esta dicha villa es toda de cal y canto. Sus techos de bóvedas; su frontispicio, uno de los más pulidos del reino. Su ornato interior lo componen un retablo en la capilla mayor que costó dieciséis mil pesos. El retablo de San Antonio de Padua con una lámpara de plata que se regula por el mismo costo. El retablo del señor San José de moda antigua que se regula en tres mil pesos de su costo. El retablo de las Benditas Almas del Purgatorio de pintura que costó quinientos pesos. El retablo de Nuestra Señora del Rosario y el retablo de la Santísima Cruz que están en blanco, costaron los dos, setecientos pesos. Otros dos altares, uno de Nuestra Señora de los Dolores, y otro de Nuestra Señora de la Soledad, aunque no tienen retablos, sin embargo están decentemente adornados.

    "Tiene dicha parroquia una sacristía asimismo de cal y canto, techada de bóvedas, cajonería de ornamentos dorada. Paramentos de todos colores ordinarios y de primera clase con sus correspondientes albas, amitos, cíngulos, sobrepellices, misales, cuatro cálices con sus patenas, dos vasos para la sagrada Eucaristía, una custodia de plata sobredorada, correspondientes platos y vinajeras de plata sobredorada, una cruz alta con una imagen de Nuestro Señor Jesucristo, todo de plata de Martillo y de lo mismo las ánforas que contienen los santos óleos y crisma; del mismo metal las tres ampolletas con que administramos el santo óleo a los enfermos, sin la que tiene en la hacienda de Mendoza el capellán. hay, a más de lo dicho, otro vasito de plata con sus hijuela de lo mismo, sobredorada, para cuando se administra de noche el sagrado viático a los enfermos por la urgencia de las enfermedades". (1)

    El documento continúa con una relatoría en cuanto a los sueldos del cura y sus tenientes, haba de dos haciendas, la de Dos Ríos y la de Mendoza, en las cuales para entonces, 1765, eran los puntos, al norte de Salamanca, en donde estaban ubicadas capillas para los servicios religiosos de los avecindados en el rumbo. Finalmente termina diciendo: "Dios Nuestro Señor Uno y Trino guarde la importante vida de vuestra señoría ilustrísima en perfecta salud los muchos años que le ruego. Salamanca y agosto 19 de 1765. Ilustrísimo señor, mi señor. A los pies de vuestra señoría ilustrísima su más reconocido siervo, súbdito y obligado capellan que le venara. Bachiller Pedro José Fernández de Agreda (Rúbrica).

    Son varias las cosas que me llaman la atención en esta breve descripción. Una son los altares, en los cuales menciona "en la capilla mayor que costó diciséismil pesos", de este, que debió haber sido muy rico en sus ornamentos y de acuerdo al estilo del edificio, está perdido pues, lo que vemos allí, en esa capilla del lado izquierdo, al centro, no existe mucho, fuera de los nidos de palomas que ensucian el lugar. Menciona el retablo de San Antonio de Padua, el de San José, de Ánimas, el de Nuestra Señora del Rosario, el de la Santísima Cruz, el de Dolores y el de la Soeldad. De todos ellos sobrevive solamente el de San José con su imagen de bulto. A la virgen del Rosario la tienen en una de las capillitas de la entrada del lado izquierdo.

    Si vemos con atención la fecha del documento, 1765, no dice nada sobre la pintura, bastante bella, por cierto, que hay de la virgen de Guadalupe, eso nos dice que fue colocada en fecha posterior a la proclamación de su patronazgo en la Nueva España de 1756 o, más aun, después de la fecha en que el cura Fernández de Agreda envía este documento al Obispo. Quizá pudo haberse dilatado en tener una imagen guadalupana para no restarle visitas al Santuario de Guadalupe en Salamanca, el cual fue el templo de San Juan Nepomuceno antes de ser cambiado a esa advocación mariana.

   ¿En dónde habrán quedado los ornamentos que se mencionan? Hay algo que me llama más la atención, que no hace mención de la pintura de la Sacristía, esa en donde se representa a gran tamaño la Santísima Trinidad, con la imposición de la casulla a San Ildefonso. La Trinidad es la advocación a la cual, por cierto, está dedicada el templo en la actualidad.

    Es a esta pintura a la que me refiero. De la cual no se menciona nada en la descripción de 1765.

   ¿Será acaso esta la pintura de ánimas que menciona el documento? Esta se encuentra actualmente en el Santuario del Señor del Hospital. En las siguientes imágenes veremos el estado actual de los altares para ver qué tanto ha cambiado el templo a partir de 1765.

 El documento menciona que había "un retablo en la capilla mayor ", esto se refiere a lo que era el altar mayor de la parroquia, seguramente se trataba de un opulento trabajo de estilo churrigueresco en el que, al centro, destacaba la imagen de San Bartolomé Apostol, el santo patrono de Salamanca y advocación a la que estaba dedicada la Parroquia de la villa de Salamanca. No se menciona que fuera este un altar de la "nueva moda" que marcaba el Neocásico, por lo tanto deduzco que ese cambio se realizó en años posteriores a 1765. Habrá que notar que en la actualidad el templo está dedicado a la Santísima Trinidad, siendo ese su nombre oficial; pero, por costumbre, se le sigue conociendo como "la Parroquia Antigua".

 Hacia el lado derecho del altar mayor se encuentra la imagen del Apóstol Bartolomé, esto debido a que era a él la dedicación original. En la esquina alcanzamos a ver una antigua pintura de la Santísima Trinidad. Habrá que recordar que en el Santuario del Señor del Hospital existe otra imagen de bulto de San Bartolomé Apóstol y es allí en donde se realiza su solemnidad cada 24 de agosto.

 El documento menciona cuales eran los santos que conformaban el "ornato interior", supongo que lleva un orden de izquierda - derecha, en cuanto a la ubicación de los retablos y altares laterales; así pues, estaría aquí un "retablo de San Antonio de Padua con una lámpara de plata que se regula en el mismo precio", es decir, costaba tanto como el altar mayor. Bien nos podemos imaginar la riqueza que había en ese lateral. Y lo que vemos en la actualidad es este altar neoclásico con una imagen de la Inmaculada Concepción. ¿En dónde habrá quedado esa imagen de San Antonio y su lámpara de plata?

 Manteniendo ese orden encontramos que en el lateral derecho estaba "el retablo de señor San José de moda antigua  que se regula a tres mil pesos", definitivamente en 1765 por moda antigua entenderíamos algo barroco, churrigueresco o plateresco, pero nunca un neoclásico como el que actualmente existe. Esto nos indica que la intervención de la antigua parroquia de la Salamanca fue intervenida luego de ese año. La imagen de bulto que hoy vemos es la de San Francisco de Asís. Señor San José fue declarado Patrono General de Nueva España en 1555, esa es la razón por la cual lo vamos a encontrar siempre en lugar privilegiado en todos los templos. La Parroquia Antigua no era la excepción.

 "El retablo de las Benditas Ánimas del Purgatorio, pintura que costó quinientos pesos" es otro de los retablos desaparecidos, en su lugar fue colocada la imagen de la Virgen de Guadalupe. El patronazgo de la Guadalupana en Nueva España se decretó en 1756, a la villa de Salamanca había ya un santuario de Guadalupe pero no tenía su altar propio en la Parroquia.

Es evidente que algunas de las imágenes fueron movidas y colocadas en diferentes altares, otras fueron eliminadas. En este sitio en donde vemos actualmente el altar de San José estaba el retablo de Nuestra Señora del Rosario y esa imagen ha ido cambiando de lugar al paso de los años.

 Siete altares o retablos son los que se mencionan en el documento de 1765, nueve son los que podemos ver en la actualidad. Esto quiere decir que durante esa intervención que se le hizo al ornamento interior del templo dos de los retablos laterales fueron suplantados por cuatro altares neoclásicos, estos dos agregados, me da la impresión fueron precisamente estos dedicados al Sagrado Corazón de Jesús y...

 Al Sagrado Corazón de María. Es notorio que solamente esas dos imágenes de bulto mantienen una uniformidad y, por su estilo y diseño, van de acuerdo al concepto del neoclásico, son las que embonan mejor dentro de los actuales altares laterales.

   En lo que hoy es una capilla dedicada a la Sagrada Familia, es el sitio donde se encontraba el retablo de la Santa Cruz "que está en blanco" y que tuvo un costo de doscientos cincuenta pesos. Al observar con atención esta capilla encontramos que fue toda ella otro de los elemento adicionados durante la intervención, ya que allí lo que había era una pared completa, notamos que una de las ventanas, en su ornamento exterior fue cegado al construirse la capilla.

 Finalmente encontramos el único altar que mantiene la misma advocación de cuando el retablo original, este es el de Nuestra Señora de la Soledad, que no tenía retablo original y que se incluyó cuando la intervención en la que se construyeron, además del altar mayor neoclásico, los siete altares laterales del mismo estilo arquitectónico.

 Por último tenemos otro altar que se adicionó , el que estaba dedicado a Nuestra Señora de la Soledad y que fue cambiado por el de Santa Cecilia. Con este cambio podemos deducir que la festividad tan arraigada a la santa patrona de los músicos tienen su inicio en fecha posterior al 1765.

En la descripción del documento que transcribimos al principio de este artículo no se menciona nada acerca del  baptisterio, no sabemos de que fecha data la pila bautismal, si fue parte de la construcción original de entre 1630 y 1690 o de luego de la intervención  en el último cuarto del siglo XVIII.

Fuentes:

1.- Mazín Gómez, Oscar. El gran Michoacán. Cuatro informes del obispado michoacano. 1759-1769. El Colegio de Michoacán. Zamora, 1986. pp. 286-287.

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