viernes, 17 de junio de 2011

Participación de las mujeres de Salamanca en la guerra de Independencia

Como lo he venido comentando a lo largo de un año, tal vez más, el movimiento que hubo en Salamanca durante la guerra de Independencia fue grande. Si bien la fotografía nos muestra una escena de lo que fue la participación de la mujer durante la Revolución de 1910, escenas que se repitieron por buena parte del país y que incluso se llegó a acuñar el nombre de Adelita o Valentina a las mujeres que participaron activamente en el movimiento. En cambio a todas aquellas mujeres que cien años antes participaron en la guerra de la Indepndencia, ellas, todas ellas han estado en el anonimato y apenas comienzan a surgir las relaciones de las valientes participaciones que de ellas hubo a lo largo de los 11 años que el movimiento armado duró. Y esta vez podremos constatar la participación femenina en la región central del Bajío, esa que abarca Salamanca y Valle de Santiago.


Cuando pensamos en esta insurrección de 1810 automáticamente se nos viene a la mente además de los principales caudillos, a las mujeres más sobresalientes, Josefa, Leona, Gertrudis. Ellas, efectivamente participaron activamente pero hubo unas, las que quedaron en el anonimato que han sido olvidadas o, en todo caso, no se les ha dado la importancia debida. La vida, a pesar del movimiento insurgente, seguía igual, había que comer, había que cuidar a los niños, había que cuidar la parcela y en ocasiones, defenderse de los ataques realistas. Tal es el caso de lo ocurrido muy cerca de Salamanca, justo en lo que ahora forman los límites de los municipios de Salamanca y Valle de Santiago, en la zona de las lomas de Valtierra, poco antes del paso del río Lerma por Pueblo Nuevo.

Del caudillo salmantino, Albino García, se ha mencionado mucho de su participación, de sus hazañas y de su agilidad para el manejo del caballo y de la reata, se sabe también de aquella vez que, como afrenta a los realistas reventó el bordo del Lerma para inundar la región más productiva del Bajío, esto en las inmediaciones de Jaral de Progreso, pero olvidamos que allí participaron muchas mujeres, mujeres que por el simple hecho de ser lo, fue motivo suficiente para ser aprehendidas para "hacerles sentir los males de la guerra". La referencia la encontramos en Lucas Alamán, el cual escribe:


"La de García Conde se situó en Lagos, y Viña fue con la suya al valle de Santiago, centro de las correrías de Albino: después de varias expediciones infructuosas que D. Gabriel de Armijo, que se hallaba a las órdenes de Viña con el escuadrón de lanceros de su mando, hizo por los cerros de Valtierra, sin lograr aprehender mas que a las mujeres y familias de algunos de los que formaban las partidas de García, las que Calleja hizo retener en prisión para hacerles sentir, dice, de todos modos los males de la guerra, se retiró Viña a Salamanca y García inundó todo el valle de Santiago y las inmediaciones de Salvatierra, soltando las compuertas de los vallados en que se recoge el agua para la siembra de los trigos, inutilizando así los caminos y además hizo abrir en muchas partes zanjas profundas, cubiertas con ramas, para impedir el paso de la artillería..." (1)

¿Cuántas mujeres habrán sido? ¿Qué pena les habrán sentenciado? ¿A dónde las habrán llevado y por cuanto tiempo? Todo eso no lo sabemos, no hay los datos como, en el caso de las mujeres de Pénjamo, trescientas de ellas, que fueron detenidas y conducidas a pie hasta Guanajuato. Algunas enfermaron y murieron en el camino, otras tuvieron que sufrir en la prisión, pero de las mujeres de Salamanca no sabemos más, seguramente eran entregadas, eran hermosas, muy trabajadoras y es justo que las saquemos del anonimato, que sepamos que en esta región de México la valentía de ellas fue notable.

Fuente:


Alamán, Lucas. Historia de Méjico. Estado de la revolución después de la prisión de Hidalgo y sus compañeros. Capitulo II. Biblioteca Virtual Antorcha.
http://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/historia/morelos/2_a.html

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