jueves, 4 de noviembre de 2010

José Rojas Garcidueñas, sin lugar a dudas el salmantino más distinguido que hemos tenido.


Cuando se habla de salmantinidad, en automático, siempre he creído que José Rojas Garcidueñas es de los pocos que realmente ostentan el título, más aun, agregaría de un auténtico salmantino que, el hecho de haber dejado a Salamanca en su juventud y asentarse en la ciudad de México, escribir e investigar a profundidad sobre Salamanca y legarnos el mejor, por no decir que el único libro que a fondo nos da a conocer los orígenes de Salamanca le hacen, sin lugar a dudas, cabeza de la, más bien, corta lista de salmantinos distinguidos.

Pocos, muy pocos salmantinos han llegado a desarrollarse en el ámbito de la cultura en México, el haber sido socio en número de la Academia Mexicana es un honor que pocos han obtenido en nuestro país. José Rojas no solo fue un Abogado, fue un humanista, un historiador, un crítico de arte, un hombre de letras y un infatigable investigador.


José Rojas Garcidueñas nació aquí, en Salamanca, la Salamanca Criolla, como él la definió, el 16 de noviembre de 1912, sus padres fueron don Joel Rojas y su madre Margarita Garcidueñas. De ellos don Ramón Garcilita Partida nos comenta que "Don Joel fue el clásico hombre de empresa, con un gran sentido práctico y con clara intuición en los negocios. Tuvo dos actividades, como comerciante, dueño de un establecimiento de papelería artículos fotorgráficos, juguetería y regalos, denominado La Minerava, y como agricultor. Doña Victoria, por el contrario, de temperamento pasivo, le gustaba la vida intelectual y posiblemente al descubrir en su hijo la inteligencia y su carácter reflexivo, desde niño le fomentó la afición por los libros que en juguetes; muestra así una jerarquización de valores: cultura y diversión": (1)


El único recuerdo que de él tenemos, me refiero recuerdo físico, son los portales de la que muchos conocimos como "La Minerva", lugar donde vivió toda su infancia y adolescencia, antes de partir a la ciudad de México. Pero recuerdos de su intelecto tenemos muchos, tantos, que nos es difícil, en ocasiones entender, pues pretender estudiar las artes escénicas y la literatura del siglo XVI en la Nueva España es tarea ardua, difícil y complicada, y él lo hizo, sorpendiendo a muchos, así lo dijo don Antonio Gómez Robledo, Académico de Número el día en que Rojas Gracidueñas ingresó a la Academia: "La literatura novohispánica, la producida en México, durante la dominación española, por mexicanos o por españoles avecindados en México, ha sido a lo que me parece, el campo predilecto al que José Rojas Garcidueñas aplicó sus penetrantes facultades de historiador y crítico, desde su más temprana juventud. Veintitrés años contaba apenas cuando publicó su primer libro El teatro de Nueva España en el siglo XVI". (2)


Don Ramón Garcilita Partida tuvo a bien dejarnos otro legado, una semblanza en la que nos va describiendo, como testigo que fue, la vida de José Rojas en sus primeros años en Salamanca: "En la esquina de las calles de Hidalgo y de Tomasa Estévez, se hallaba el único colegio particular para varones, cuyo director era en el año de 1920 el Prof. José Ruiz. El número de alumnos relativamente pequeño, permitía que en un mismo salón amplio, por cierto, estuvieran reunidos los alumnos del primero al quinto año de instrucción primaria. En el grupo del segundo lo integraban entre otros, José Rojas Garcidueñas, Francisco Espinoza, Joaquín Soto, Florencio Orozco y yo [Ramón Garcilita]. Todos los compañeros llamábamos a Rojas Garcidueñas Pepe y así lo trataré siempre. Pepe era desde entonces un niño educado, de gran ingenio, mostrando ya una inteligencia despierta, tanto que esta cualidad le mereció se le diera el calificativo de "niño prodigio". La hora de entrada por la mañana era las 9, cuando el reloj sonoro de la Iglesia del Hospital daba las nueve campanadas, salía de la casa número 15 del Portal de los Bravo el niño Pepe acompañado de la fiel sirvienta de la familia, dirigiéndose a la escuela..." (3)


Y así continúa la vida de don José en la que era la apacible, provinciana y reposada del Bajío, precisamente en Salamanca, la que luego se convirtieron en sus "recuerdos de mi tierra guanajuatense", reforzando así, eso que al principio de este escrito marcaba como la auténtica salmantinidad. En aquella época de los años veinte del pasado siglo, las posibilidades de educación era limitadas en la región, luego de la primaria la única opción era la Escuela de Artes y Oficios, establecida en el antiguo convento agustino, es así como don José estudia el Bachillerato en el Colegio Francés de México y en Colegio del Estado, en Guanajuato. Más adelante lo haría en la Escuela Nacional de Jurisprudencia y en la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad Nacional de México, obteniendo el 17 de agosto de 1938, el grado de Licenciado en Derecho con Mención de Honor, su tesis fue Victoria y el problema de la conquista en derecho internacional. Obtiene un segundo título, el de Maestro en Letras, aprobado en Magna cum Laude, el 14 de diciembre de 1954. (4)

Al respecto don Ramón Garcilita recuerda que en "1925 fue el año de nuestra separación. Pepe se fue a México a continuar sus estudios y yo continué en Querétaro, pero sin perder el contacto con nuestra tierra natal, disfrutando de su ambiente durante las vacaciones. Su espíritu maduraba cada vez más y más, entrando de lleno a la vida intelectual, recreándose con las inquietudes de la época cuando el país parecía haber encontrado su camino en el amanecer del movimiento nacionalista iniciado por Vasconcelos desde la nueva Secretaría de Educación. Desde entonces descubría su amor por el siglo XVI que más tarde dio magníficos frutos en sus estudios del teatro de la Nueva España, de la arquitectura religiosa, letras novohispanas, etc. Con el principio de esta euforia me escribe una carta curiosa en el más puro español antiguo, en contestación a una misiva mía redactada con el estilo pedantesco muy en boga, bajo el influjo de la Revista de Occidente...

Has de fauer que yo detefto el menguado eftilo en que os aveis fervido efcrivirme vueftra epifta la última. Y que tengo a grande honra el conteftaros en la recia lengua de Caftilla, fablade hombres sabios e nobles e nos de poetas malos nin de eforiuanos que ignoran el gay de fablar. Ya sabeis que tengo un extremado gufto por toda clafe de efcritos e libros ya sean de moderna hechura ya de aquellos que efcrivieron homes de tantas letras como los que en pasados tiempos uvieron, efte afecto llevóme a la Nobilísima Ciudad de México capital de eftos reynos de la Nueua Efpaña, allá en el año del Señor de mil y setecientos e setentaquatro, imprefa en los tallers del señor don Joseph de Jáuregui, libro que conftome algunas docenas de reales en la cafa del usurero villano Alonfo Cué que, en confianza vos lo digo, acá para mi que me parece el tal mal tiene traza de judío e infiel que de buen criftiano honefto e diadofo, y a fuer de cavallero que si aun efcistieffe el Tribunal del Santo Oficio de la Inquififfion avíalo ya acufado para que efte alto Tribunal exerffiese jufticia como se devido para mayor honra e gloria de Nuestro Señor Iesuchristo..." (5)

Esto que como juego comienza, lo lleva a demostrar una auténtica pasión y entrega al estudio profundo del siglo XVI lo lleva a ser uno de los grandes y verdaderos conocedores de esa parte tan complicada de la historia de México. En su libro Autos y coloquios del siglo XVI leemos: "Parece de todo punto imposible precisar cuándo empiezan, en la Europa medieval, las primeras manifestaciones de teatro religioso que tanto esplendor alcanzarían al correr de los tiempos. Ya en el remoto siglo VI se efectuaban, en algunos monasterios, representaciones en las que era frecuente el uso de máscaras, superviviencia del teatro antiguo que no ha llegado a desaparecer por completo; tales representaciones se suceden cada vez con mayor desarrollo, a pesar de las prohibiciones y censuras eclesiásticas que, sin llegar nunca a impedir en forma absoluta ese nuevo teatro, lo van encaminando a sucesivas depuraciones..." (6) Así, de este calibre, son los escritos de José Rojas Garcidueñas, por cierto, esto fue publicado en 1939, cuando contaba con 27 años.


Al enterarnos más de su vida vamos encontrando un abultado y envidiable currículum:


Profesor y Ayudante del Seminario de Literatura, en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, en 1941 y 1942 (El Profesor titular de ese curso era don Alfonso Reyes).


Profesor Interino de Licenciatura Mexicana en dicha Facultad en 1943


Profesor de Literatura Española e Hispanoamericana, 1er. semestre 1948-49 en The Pennsylvania State College (EUA)


De 1939 a 1952 desempeñó, simultaneamente o sucesivamente, diversas cátedras de Historia Universal, Historia de México, Historia del Arte, Literatura Española, Hispanoamericana y Mexicana, en las Escuelas Universitarias de Artes Plásticas y de Música, en la Escuela Normal de Maestras y en la Academia de Danza del INBA, en instituciones particulares como Colegio Francés, el Colegio de México y el Mexico City College.


Director de Profesor de la Escuela de Filosofía y Letras de la Universidad de Guanajuato en 1953 y 1954.


Profesor de la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Luis Potosí en 1955.


Profesor titular en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM de 1944 a 1966.


Investigador del Instituto de Investigaciones Estéticas de 1939 a 1974. Investigador Honorario del mismo Instituto desde 1974.


Abogado del Departamento Jurídico de la Secretaría de Asistencia Pública, 1938-39


Gerente de la Orquesta Sinfónica de México, A.C. 1944-47


Jefe del Departamento de Información para el Extranjero en la Secretaría de Relaciones Exteriores, 1947-48


Administrador del Instituto Teconológico de México, 1951-53


Abogado Consultor de la Dirección de Límites y Aguas Internacionales en la Secretaría de Relaciones Exteriores, desde 1956 a 1974.


En ese Portal de los Bravo, en esa que fuera la Minerva, actual Farmacia Guadalajara, en la planta alta, donde fuera su casa, vemos ahora una escuela preparatoria que lleva el nombre de El Bachiller, así mismo vemos en el ahora muy deteriorado y sucio portal una placa, que casi pasa desapercibida, la mayoría de las veces oculta por anuncios de bailes y ventas de garaje, en donde se lee que allí vivió El Bachiller..... pero ¿por qué precisamente El Bachiller?


"A partir de la publicación de Autos y coloquios del siglo XVI, los amigos -cuenta Antonio Gómez Robledo en la contestación al discurso de Rojas Garcidueñas a su entrada a la Academia Mexicana (22 de junio de 1962) le traspasaron a Rojas Garcidueñas el bachillerato, o bachillería de uno de los autores que figuraban en el libro: el Bachiller Arias de Villalobos.


Le adjudicamos como propio el apelativo, por lo mucho que de él nos hablaba mientras componía su libro, en aquellas interminables charlas de café de chinos, alrededor de San Ildelfonso, cuando dábamos cada cual libre curso a nuestros sueños por estas calles tan preñadas de historia, una historia que para nosotros vivía y cantaba en cada lienzo de la cantera y del tezontle". (7)


De sus copiosas aportaciones en el Instituto de Investigaciones Estéticas a lo largo de los 35 años de pertenencia, encontramos los siguientes títulos:

1942, Fiestas en México en 1578
1948, Notas sobre tres novelas mexicanas
1949, Acta de fundación y petición de merced del convento agustino en Salamanca.
1950, Salvador Toscano.
1952, El mexicanismo y nuestra literatura
1956, Jicoténcatl. Una novela histórica hispanoamericana precedente al romanticismo español.
1957, Toussaint en las letras.
1959, Un libro raro, una extraña obra: Épilogue de la Divine Comédie.
1960, Alfonso Reyes, In Memoriam
1961, Otra novela sobre Xicoténcatl.
1962, La novela en la Nueva España.
1963, Notas a dos investigaciones sobre la 'Epístola Moral'. Una importante contribución de Robert Ricard al estudio de Sor Juana Inés de la Cruz.
1964, Sor Juana Inés de la Cruz y don Carlos de Sigüenza y Góngora
1965, El escultor Enrique Guerra
1967, Fragonard y Monticelli. Notas para la iconografía artística de Don Quijote.
1969, La obra literaria del marqués de San Francisco.
1971, Gilberto Owen. Notas y documentos de su vida y su obra.
1972, Operis Personae. Francisco de la Maza.
1974, Julio Ruelas y Felicien Rops
1974, Diego Rivera por Modigliani.


En esto que no es precisamente el catálogo de la obra de Rojas Garcidueñas, sino de las que he tenido acceso solamente, encontramos la mente del humanista, del crítico, del muy grande abanico de conocimientos que sobre las letras y las artes el Bachiller tenía.


"El genius loci del que le viene a Rojas Garcidueñas esta mexicanidad que por esto, y en su más propio sentido, he dicho ser genial en él, es no sólo la patria grande, en cuya comunión estamos unidos todos nosotros, sino la que dentro de ella es, en su sentido primigenio también, la patria por excelencia, la tierra de los padres: terra patrum. De los suyos heredó este varón, con sus sonoros y castizos apellidos, el señorío de la finura de sus hábitos, la suma de virtudes personales, familiares y cívicas que lo distinguen. De su nativa Salamanca y su nativo Guanajuatole viene esta energía tan acusada con que, en su conducta y en obra, ha contribuido a la reiteración indeficiente de este "plebiscito cotidiano" en que consiste la nación. Por allí empezó a tener afecto este plebiscito, cuando en su marcha triunfal entre Dolores y Granaditas, arengó Hidalgo a la muchedumbre desde el atrio de San Agustín de Salamanca, joya del barroco mexicano, sobre el cual tiene Rojas bellas y sentidas páginas, así como sobre toda aquella odisea del Padre de la Patria..." (8)


José Rojas Garcidueñas muere en la ciudad de México el 1 de julio de 1981. Gracias a él he podido conocer a verdadera profundidad la historia de Salamanca y el gusto por la estética.


Estamos por celebrar el 98° aniversario de su natalicio, es decir, a dos años de su centenario, tiempo suficiente para organizar un evento de la magnitud del conocimiento que don José Rojas Garcidueñas tuvo, ojala las autoridades locales lo tengan muy en cuenta.... estamos a tiempo.


Fuentes:


1.- Garcilita Partida, Ramón. Presencia de Recuerdos. Homenaje a José Rojas Garcidueñas. Edición Privada. Guadalajara, 1982.


2.- Rojas Garcidueñas José. Discurso de ingreso a la Academia Mexicana leído el 22 de junio de 1962. UNAM. México, 1962.

3.- Garcilita Partida, Ramón. Presencia...


4.- Currículum Vitae, publicado por el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM en 1981.

5.- Garcilita Partida, Ramón. Presencia...


6.- Rojas Garcideuñas, José. Autos y coloquios del siglo XVI. Biblioteca del Estudiante Universitario. UNAM. México, 1939


7.- Díaz y de Ovando, Clementina. Instituto de Investigaciones Estéticas. Publicación electrónica.


8.- Gómez Robledo, Antonio. Genaro Fernández Mac Gregor, escritor e internacionalista. UNAM. México, 1962.

Enlaces.

Para saber más sobre la Academia Mexicana, entra aquí:
http://www.academia.org.mx/historia.php


Una de las recopilaciones de la vida cotidiana y el anecdotario de Salamanca, lo tenemos en esta historia:
http://elsenordelhospital.blogspot.com/2010/08/otelo-un-perro-con-historia-en.html

Lo que don José Rojas Garcidueñas escribió sobre El Señor del Hospital:
http://elsenordelhospital.blogspot.com/2009/04/salamanca-recuerdos-de-mi-tierra.html

Otro intersantísimo relato de don José Rojas, El Cielo Embotellado:
http://vamonosalbable.blogspot.com/2010/05/aurora-borealis-el-cielo-embotellado.html


Un testimonio importante de la historia desconocida de Salamanca por don José Rojas Garcidueñas, la Manta de Tlaxcala:
http://elsenordelhospital.blogspot.com/2010/06/presencia-tlaxcalteca-en-salamanca.html

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