domingo, 14 de febrero de 2010

Las conclusiones que ofrece el Canónigo don Luís Enrique Orozco, Historiador de la Arquidiócesis de Guadalajara, en torno al relato

Esta es la primera página del libro que en repetidas ocasiones se ha reimpreso, en donde se transcribe el relato original, en este caso, el publicado el 28 de abril de 1967.


Esto que a continuación leerás, lo transcribo integro del libro Los Cristos de caña de maíz y otras venerables imágenes de Nuestro Señor Jesucristo escrito por el Canónigo Luís Enrique Orozco, miembro de la comisión diocesana de historia de Guadalajara. Publicación privada, sin editorial, impresa en Guadalajara, Jalisco, en 1970. Tomo I, páginas 112 y 113.


Esta es la portada del libro publicado por el Canónigo Orozco en 1970, un poco difícil de conseguir, por cierto. Gracias al cronista de Salamanca, Juan José Rodríguez Chávez, obtuve una copia de la parte concerniente al Cristo Negro del Señor del Hospital.


"... Esta relación tiene, a mi modo de ver, un sabor del siglo XVIII, en el que muy en boga estuvieron las áureas leyendas, con las que la falsa piedad adornaba a las sagradas imágenes para darles mayor importancia y celebridad, sin tener en cuenta una sana Critica Histórica. Véase que este segundo escrito (se refiere al de Marañón) que si tiene fecha y también todo salió de la cabeza de un Alonso Marañón, puesto que un autor afirma que: "le había concedido permiso el Sr. Cura Don Luís Saavedra PARA ESCRIBIR LO QUE SABIA, acerca de la tradición del Santo Cristo de Salamanca", lo que claramente indica que no tuvo a la vista documentación histórica ninguna para escribirlo y el escrito solo se apoya en la calenturienta cabeza del Marañón quien, en su intento de darle vida, pone su narración en boca de un fraile no identificado y así escribe: "el ya dicho Fr. Diego, les refería..etc.". Lo cual basta para caer en la cuenta de que ambas relaciones son meras leyendas o conseja, y no hechos históricos verdaderos.


Añadiré que, después de haber leído estos escritos, aparece que el Autor carecía de conocimientos históricos para escribir como lo demuestran las siguientes razones:


Antiguo dibujo del que fuera el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, actualmente Biblioteca de la Secretaría de Relaciones Exteriores.


1.- Decir que el Roquetilla estuvo en el Colegio de Santiago Tlatelolco de los frailes de San Francisco, es muy posible; pero asegurar que "Iba vestido con el hábito de NVP San Francisco", a enseñar a los indios a guerrear contra los españoles, jamás lo hubieran tolerado los religiosos franciscanos. Recordemos los trabajos que costaron al noble indio Juan de Rarecuato el hacerse denado de San Francisco. Solo permitieron por religiosos que: "con el mismo hábito a trajo que traía anduviese entre los frailes". El P. Fr. Jerónimo de Mendieta afirma que por aquellas calendas del siglo XVI, los religiosos franciscanos estaban firmes y determinados respecto de los indios. "El no consentirles túnica larga como hábito de fraile, ni manto ni sombrero de fraile, con que parezcan frailes (lo que) muy bien me parece Y NO DEJARLOS ANDAR SOLOS FUERA DEL MONASTERIO". Si alguna contada vez se admitía como ----- un indio después abandonaba el monasterio afirma el mismo P. Mendieta: "No hay más dificultad que QUITARLE LA TUNICA y decirle que se vaya con Dios" Véase pues si será cierto que el Roquetilla anduviese vestido del hábito de San Francisco, portando un Santo Cristo de tamaño natural y empeñado en enseñar a los indios a pelar contra los españoles. Los religiosos de San Francisco no lo hubieran consentido jamás. Esto es, pues, una mera leyenda que Marañón asintió sin tener en cuenta estas disposiciones de la Orden de San Francisco y por lo mismo es una verdadera mentira.


Retrato de Pedro de Alvarado, uno de los conquistadores, conocido como Tonatiuh entre los Aztecas, debido al color de sus cabellos. Conocido también por ser protagonista de la noche triste con su célebre “salto de Alvarado”, participante activo en la guerra del Mixtón.


2.- Es también falso que cuando el Virrey don Antonio de Mendoza "emprendió la expedición contra los indios de dentro, el año de 1541, y Roquetilla cambió CON LOS CHICHIMECAS contra los ejércitos del Virrey a quienes ocasionó muchas desazones, trabajos y penas, etc.". Porque al Virrey Mendoza en dicho año no hizo una expedición contra los chichimecas del interior, sino que salió de la Ciudad de México a la pacificación de los indios de la entonces Nueva Galicia, hoy Jalisco, que revelándose contra los encomenderos y los frailes doctrineros se habían hecho inexpugnables en el Cerro del Mixtón, cerca de Apozol, Zac., y en cuyo levantamiento perdieron la vida muchos españoles, entre ellos el valiente Capitán Pedro de Alvarado, llamado Tonatiuh por los indios Investigadores fidedignos y acuciosos, como Fr. Antonio Tello, Beaumont, Mota Padilla, Pérez Perdía, Fr. Luís del Refugio del Palacio y otros, que dan minuciosas detalles de esta afamada tierra, nada dicen de un indio que hubiera andado peleando contra el Virrey y cargando un Santo Cristo del tamaño natural, cosa inaudita en aquella feroz campaña y hecho increíble que solo cabe en la cabeza ignorante de aquellos temibles circunstancias.


El padre José Guadalupe Romero, historiador del Obispado de Michoacán durante la parte media del siglo XIX.


3.- Esta guerra del Mixtón fue tan ardua, tan llena de pelea, y causó tantas muertes de millares de indio que solo un idiota se hubiera atrevido a pelear en esta contienda portando un Santo Cristo de tamaño natural entre los idolatras guerreros que, en aquellas circunstancias, odiaban cuantos objetos piadosos se relacionaban con la religión de los conquistadores que ellos, precisamente con dicho levantamiento trataban de sacudirse. Con furibunda y sacrílega saña hubieran hecho pedazos aquella imagen que simbolizaba la nueva civilización cristiana y si no perdonaron las capillas con las humildes imágenes que tenían, en los pueblos que incendiaron, menos habrían perdonado esta imagen, insignia de la piedad española. Añádase que también hubiera sido imposible salvar al Crucifijo, que en aquellas circunstancias era un verdadero estorbo, cuando solo algunos, no sin muchísimos trabajos y dificultades, podrían poner a salvo suicida en casos muy particulares. Por esto es también una mentira cuando afirma Marañón a este respecto.


De todos es bien conocido Cuahutémoc, ahora sabemos de Tenamaxtli y Acualmetzli, importantes patriotas mexicanos, éste último, personaje inicial en el relato de la Leyenda del Cristo Negro del Señor del Hospital.


4.- Añadiré que si estas relaciones fueran verídicas, el Dr. D. J Guadalupe Romero que por lo menos conoció la Relación del siglo XVIII y que fue severo y desconfiado en aceptar tradiciones no bien cimentadas, hubiera hecho alguna mención de ella al tocar el Curanto de Salamanca y su Santo Cristo en sus Noticias para formar la Historia y la Estadística del Obispado de Michoacán. Como lo hizo al referirse a algunos otros curatos.; pero al no tomar en cuenta esta Relación está indicando que también lo encontró sin fundamento histórico ninguno y por lo mismo es solo un conjunto de consejas fantásticas e inverosímiles.


No es lo mismo correr montes, campos, cerros, montañas, atravesar ríos, con una imagen de estas dimensiones a cuestas que con un Santo Cristo de tamaño real… escena tomada durante la peregrinación de Sanjuaneros de enero pasado.


5.- No sufriré dejar en el tintero que si como quiera las relaciones citadas del indio Juan Cristóbal o Juan Cardona, hubiera aunado huyendo con el estorboso Santo Cristo, por ser de tamaño natural, y caminando a salto de mata desde Cárdenas o Xilotepec, hasta Salamanca, para no caer en manos de los indios perseguidores, por asperísimas serranías, salvando profundísimas barrancas y por aquellas imperceptibles veredas del siglo XVI, entre espesísimas bosques de pinares y tupidos breñales, algunos veces vadeando crecidos ríos y soportando copiosísimas lluvias, siendo como es el Santo Cristo, hecho de pasta de cañas de maíz y por consiguiente de materia débil, frágil y deleznable, aun contra la voluntad del indio portador se hubiera desperfeccionado y aun destruido Pero la perfecta conservación del crucifijo está demostrado lo contrario. Luego también es falso lo que a este respecto han asentado las referidas relaciones.


Altar dedicado al Señor de la Conquista en San Miguel Allende, por cierto, esta es una copia, el original se encuentra en San Felipe Torresmochas. Para el traslado de este Cristo, dos frailes franciscanos murieron en el camino de Pátzcuaro, donde adquirieron la imagen a San Felipe, en las inmediaciones de Chamacuero, actual Comonfort, Guanajuato.


6.- Si estas razones no bastaran, piense el lector que la época en que ambas relaciones sitúan la caminata del Santo Cristo a Salamanca, es entre los años de 1560 y 1561, o en 1581, época en que precisamente esas regiones estaban infestadas de belicosísimos indios chichimecas que tantas preocupación dieron a los virreyes de la Nueva España porque a sangre y flechas asaltaban a los caminantes para robárselos y quitarles la vida, sin perdonar a los frailes mismos, cono no perdonaron las vidas de los VVPP Fr. Francisco Doncel y Fr. Pedro de Burgos quienes, precisamente por esos lugares, caminaban portando unos crucifijos del tamaño natural para sus iglesias conduciéndolos desde Pátzcuaro. No es posible que, en análogas circunstancias hubiera escapado el indio con vida y con el Crucifijo cuando, más aun, caminaba en condiciones trabajosísimas y violentas, caminando meses, hasta llegar a Salamanca. Asegurar lo contrario, como lo hacen las relaciones, es desconocer completamente las difíciles circunstancias de la región por aquella época.


Fotografía del Templo del Señor del Hospital, tomada en 1928, aun se puede ver la torre construida por el Padre Vicente Bustos.


7.- Finalmente, hay otras circunstancias que no pueden pasar, como las estupendas curaciones realizadas en la choza de Roquetilla, el misterioso sueño de Juan Cardona, el aparecer la Cruz maravillosamente clavada media vara en tierra, el aparecer el Cristo con la cabeza caída sobre el pecho, que antes tenía levantada, etc. No es posible admitir todo esto por no estar sólidamente bien probado. No se puede aceptar milagros cuando no hay la debida e histórica constancia de ellos. Por lo cual ambas relaciones sobre el Señor del Hospital de Salamanca serán siempre unas muy hermosas, poéticas y agradables leyendas, tejidas en la Época Colonial, para rodear de encanto a esta venerabilísima imagen de Jesús Crucificado.


Entrada del Santo Cristo Negro a su morada en el Templo del Señor del Hospital de Salamanca.


Como reflexión final diré que todo esto trascrito aquí viene de la pluma de un canónigo, experto en arte sacro, que examinó varias docenas de Cristos hechos en pasta de caña de maíz. Sus comentarios, aunque fuertes en momentos, no dejan de ser bastante realistas y acertados, ya que vienen de un experto en la materia.


Lo sucedido en el Mixtón, en el actual estado de Zacatecas es un episodio interesantísimo de la historia de México, para saber un poco más, entra en el siguiente enlace:


http://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_del_Mixt%C3%B3n


NOTA. Lo anotado en café es texto mío, el resto en negro es la transcripción del texto del Canónigo Orozco.



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